Las piezas reunidas en esta muestra no buscan distraernos de la realidad. La revelan sin reparos. Cada una es una reafirmación: aquí hay historias, aquí hay intención de contarlas. Las obras siguen mirándonos y nosotros a ellas. Nos acompañan afuera, en la casa, en la calle, en el espacio público. Viajan y son libres de muchas maneras. Este es un recordatorio de que el acto de crear siempre abre una rendija. Un alumbramiento es, en este caso, el nacimiento de una conexión y la materialización de un deseo. Un espíritu libre, sin fronteras, que también dejamos formarse en nuestros propios mundos.